Blog de noticias sobre Investigación en Diabetes

¿Podrían participan las bacterias intestinales en la aparición de la diabetes tipo 1?

Viernes, 19 Octubre, 2018
Foto: La opinión de Málaga

Hoy traemos resultados de una interesante investigación llevada a cabo por un equipo de Málaga (Hospital Materno Infantil, IBIMA y CIBEROBN) que ha sido publicada recientemente en una de las revistas referentes a nivel internacional en el campo de la diabetes http://care.diabetesjournals.org/content/early/2018/09/17/dc18-0253.full-text.pdf

La prensa se ha hecho eco de ella:

https://www.laopiniondemalaga.es/malaga/2018/10/17/investigadores-malaguenos-demuestran-relacion/1040369.html?platform=hootsuite y como siempre, queremos haceros un análisis crítico de la noticia y a la vez contaros las repercusiones de los datos vertidos de esta investigación.

Tenemos que felicitar en primer lugar a nuestros/as compañeros/as de Málaga por el estudio que se enfrentaba a grandes dificultades ya que han tenido que contar con muestras de pacientes con diabetes tipo 1, sin diabetes y, lo más difícil, con pacientes con diabetes monogénica. Este hecho a remarcar, nos vale además para recordar que no todos los niños diagnosticados con diabetes padecen diabetes tipo 1. Esta es, con diferencia, la forma más frecuente pero existen casos de diabetes tipo 2 en la infancia y también de unas formas menos conocidas conocidas como diabetes monogénicas. Estas últimas están provocadas por la alteración de un gen concreto y suelen ser heredadas. Específicamente, el estudio recogió muestras en 15 niños con una forma relativamente infrecuente pero muy curiosa de alteración de los niveles de glucosa, a la que denominamos MODY 2. Se caracteriza porque son personas con niveles anormales de glucosa en ayunas (generalmente 100-130 mg/dl) pero sin problemas para controlar la glucemia tras la ingesta de hidratos de carbono. Esto hace que presenten muy escasas oscilaciones de glucemia, lo cual a su vez se relaciona con la ausencia de riesgo de complicaciones crónicas relacionadas con la diabetes. Como no tienen riesgo de complicaciones, en principio tampoco requieren tratamiento.

Volvamos al estudio. ¿Qué han demostrado? Pues tras un trabajo minucioso y a partir de muestras sanguíneas y fecales de pacientes, observan que la composición de las bacterias que viven en el intestino de las personas con diabetes tipo 1 es diferente a la de quienes tienen diabetes tipo MODY 2 o ni siquiera presentan diabetes. A su vez, han podido averiguar qué repercusiones funcionales conllevan estos cambios, lo que lo convierte en un estudio muy interesante.

Sin embargo, y a diferencia de lo que la noticia parece transmitir, por ahora no podemos relacionar estos avances con cambios en nuestra manera de tratar la diabetes tipo 1 ni con la esperanza de que a corto plazo aprendamos a prevenirla. Lo primero que habrá que hacer es averiguar si estos cambios son causa o consecuencia de la diabetes tipo, ya que por ahora solo sabemos que coexisten con ella. Si llegásemos a aprender que los cambios son previos a la diabetes y están relacionados con el proceso de aparición de la misma, entonces sí que podríamos plantearnos modificarlos para prevenir de algún modo la diabetes tipo 1.

Igualmente, también debemos aprender que la terapias de prevención tienen algunas limitaciones potenciales en diabetes tipo 1. Y es que aunque podamos identificar a población de alto riesgo de padecer diabetes tipo 1, sobre todo entre familiares de personas que ya lo son, la mayoría de los casos (90%) se presentan en familias en las que ningún otro miembro tiene diabetes tipo 1. Ello hace que dirigir la prevención a la población de más riesgo restrinja el foco al 10% de los casos futuros. Para llegar a abarcar al 100% de los casos tendríamos que plantearnos estrategias para toda la población, lo que nos puede dar una idea de la dificultad teórica de estos abordajes.

En cualquier caso, un grano de arena más en el conocimiento del campo de la diabetes tipo 1 que nos llega en esta ocasión de un grupo brillante y muy cercano a todos/as nosotros/as.

 

 

 

 

 

 

Un reciente estudio nos ayuda a profundizar el conocimiento sobre los factores genéticos de la DM1

Viernes, 21 Septiembre, 2018
Cadena de ADN y diabetes

Como no podía ser de otra manera, nosotros también tenemos nuestra propia “vuelta al cole”. En esta ocasión queremos compartir un trabajo científico publicado en una revista de muy alto prestigio científico en el que además han participado investigadores/as españoles/as. Volvemos a saltarnos una de nuestras reglas fundacionales y homenajeando a nuestro querido Groucho Marx, cambiamos de principios, y volvemos a hablar de un trabajo que no ha tenido hasta el momento repercusión en los medios de comunicación de nuestro entorno.

A través del un portal mexicano de noticias https://www.meganoticias.mx/cdmx/noticia/detectan-el-adn-responsable-de-la-diabetes/28991 hemos tenido conocimiento que un grupo colaborativo de investigadores/as (ya veis que el trabajo coordinado entre diferentes equipos es la tónica general en la ciencia actual) ha publicado un artículo muy interesante en Nature Genetics https://www.nature.com/articles/s41588-018-0216-7

A modo de resumen, decir que conseguido arrojarnos algo de luz sobre qué mecanismos concretos, implicados en la función del sistema inmune, se alteran cuando una persona hereda elementos del ADN que ya sabíamos que predisponían a un mayor riesgo de diabetes. Como esto es algo complejo, empezamos desde el principio:

  • La diabetes tipo 1 no es una enfermedad netamente heredable. Es decir, no hay ninguna alteración genética concreta que una vez heredada nos asegure que vamos a presentar diabetes tipo 1 a lo largo de nuestra vida.

  • Como otras muchas enfermedades complejas, incluida la diabetes tipo 2, lo que se transmite es un conjunto de modificaciones genéticas que implican un aumento del riesgo de padecer diabetes. La mayoría de las personas que heredan de sus padres/madres estos factores de riesgo, no desarrollan nunca la enfermedad. Eso explica por qué lo más frecuente es que nos encontramos con personas con diabetes tipo 1 como casos aislados en la familia. Igualmente por ello le explicamos a los papás/mamás con diabetes que el riesgo de que sus hijos/as padezcan diabetes tipo 1, aunque mayor que el de otros niños/as con progenitores sin diabetes, es en general inferior al 10%.

  • Prácticamente la mitad de esta carga genética de riesgo depende de unas variantes en una región que conocemos como HLA. Solemos explicar que el HLA es a los glóbulos blancos lo que el grupo sanguíneo a los rojos. Es aquello que analizamos cuando alguien necesita, por ejemplo, someterse a un trasplante para saber si donante y receptor son “compatibles”. En diabetes tipo 1 sabemos que la mayoría de pacientes presenta un HLA concreto al que llamamos DR3 o DR4. Es muy poco frecuente que alguien que no tenga estas variantes padezca diabetes tipo 1. Aunque también hay que decir que la inmensa mayoría de las personas que tienen estas variantes no van a presentar diabetes a lo largo de su vida. Es decir, es requisito necesario pero no suficiente.

  • Hasta la publicación del trabajo del que hablamos, sabíamos que otras muchas (más de 50) regiones del ADN contribuían al otro 50% de la carga genética. Eso sí, cada una de ellas por separado incrementaba el riesgo de una manera muy discreta. Tanto es así, que si las usáramos individualmente, nunca podrían ayudarnos a saber si alguien concreto tiene más o menos riesgo de padecer diabetes.

Dicho todo esto, volvemos a explicar qué han descubierto estos investigadores. De estas 50 regiones han seleccionado 10 en las que encuentran alteraciones genéticas a las que pueden atribuirle un mecanismo concreto por el que contribuyen a aumentar el riesgo de diabetes. No es sorprendente que ese mecanismo siempre tiene relación con funciones básicas del sistema inmune.

Si intentamos buscarle una aplicación a estos descubrimientos, diríamos que son muy útiles para quienes trabajamos cada día para conocer más aspectos básicos de la diabetes tipo 1 (de la que aún desconocemos elementos fundamentales necesarios para poder acabar con ella) pero cuya traducción a ventajas en la vida de los pacientes, aún tardará unos años.

Hablando de tiempo y a modo de anécdota, fijaros que la ciencia evoluciona imparable pero se toma su tiempo: la revista recibió la primera propuesta para publicar los datos en mayo de 2017. Tras la ardua revisión que implican este tipo de trabajos y la consiguiente revisión/mejora de los datos que posiblemente tuvieron que hacer los/as investigadores/as, no se aceptó para publicar definitivamente hasta julio de 2018: 14 meses sólo para publicar los datos. Podéis haceros una idea del tiempo total invertido en este trabajo cuando le sumemos lo que tardaron inicialmente en generar los datos.

 

 

 

 

La vacuna BCG puede revertir la diabetes tipo 1 a niveles casi indetectables, según muestra un estudio de ocho años

Jueves, 5 Julio, 2018
www.telegraph.co.uk

Hoy vamos a hacer una excepción a una de las reglas que nos marcamos cuando comenzamos este blog: hablar sólo de artículos que llegan a tener difusión en los medios de comunicación de nuestro entorno.

En este caso es llamativo que aunque haya tenido bastante difusión en medios internacionales https://www.telegraph.co.uk/science/2018/06/21/bcg-vaccine-can-reverse-t... ningún medio cercano (que sepamos) se haya hecho eco de la publicación de un trabajo de la Dra. Faustman en el que se describe el efecto sobre el control glucémico de la vacuna contra la tuberculosis (BCG, de bacilo de Calmette y Guérin) https://www.nature.com/articles/s41541-018-0062-8

A pesar de que volvemos a encontrarnos con titulares sensacionalistas, debemos matizar su contenido:

  • Se trata de un estudio de extensión de un estudio previo publicado en 2012 http://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0041756 en el que no se encontraron cambios significativos en los niveles de hemoglobina glicada pero describía cambios muy llamativos en el sistema inmune.
  • Es un ensayo clínico de Fase I, es decir su objetivo no es resolver la pregunta de si el tratamiento es efectivo o no, sino de garantizar su seguridad.
  • Todos los participantes en el estudio mantuvieron tratamiento estándar con insulina, es decir no hubo ninguna “cura”.
  • El beneficio reportado es una discreta reducción (-0,57%) de la hemoglobina glicada a los 8 años de tratamiento evidenciada en un grupo muy pequeño de pacientes (3 pacientes tratados comparados con 3 pacientes sin tratar).
  • En este sentido el artículo no aporta ninguna información sobre los detalles de la terapia seguida por ambos grupos de pacientes. Siendo tan pocos pacientes cualquier variación en un sólo sujeto podría modificar drásticamente la media del grupo de 3. En relación con este aspecto el artículo no muestra los resultados individuales de los sujetos participantes.
  • A pesar de que esperaríamos que la acción del tratamiento resultase en una virtual capacidad para modular la relación entre el sistema inmune y las células beta (de hecho así se describía en el artículo de la Dra. Faustman del 2012), este último artículo nos cuenta ahora que la mejora del control glucémico sorprendentemente no sucede por una mejoría en la secrección de insulina sino por un cambio (bastante difícil de entender) en el metabolismo, lo que generaría un uso más “eficiente” de la glucosa.
  • En definitiva, comentaros que los resultados de este estudio deben interpretarse con mucha cautela, generan más preguntas que respuesta y sobre todo, deberían ser confirmados por otros estudios.

La insulina para la diabetes tipo 1, ahora en pastillas

Jueves, 28 Junio, 2018

Hemos podido leer en prensa “La insulina para la diabetes tipo 1, ahora en pastillashttp://www.abc.es/salud/enfermedades/abci-insulina-para-diabetes-tipo-1-ahora-pastillas-201806252114_noticia.html

Vamos estando acostumbrados a que un desafortunado titular estropea una noticia bastante bien construida. En este caso se hace referencia a un reciente estudio científico http://www.pnas.org/content/early/2018/06/19/1722338115 desarrollado en Harvard que intenta evitar todas las limitaciones que hemos tenido hasta ahora para desarrollar una formación oral para la insulina. Obviamente este artículo es técnicamente muy atractivo pero por el mero hecho de haberse desarrollado en ratas de laboratorio y en ningún caso en persona, nos debe hacer pensar que estamos muy lejos del “ahora” que aparecía en el titular.

Sobre la posibilidad de sustituir la administración subcutánea de insulina (con los clásicos pinchazos o mediante bombas de insulina) por pastillas planean una serie de dudas aún lejos de estar resueltas:

  • Como formularla para conseguir que no se degrade la insulina en el intestino (aquí este artículo aporta muchas luces).
  • Qué fracción de la insulina ingerida es absorbida y qué efectos puede tener sobre el intestino la insulina que no llega a absorberse.
  • Cómo se comportará el sistema inmune de una personas con diabetes tipo 1 cuando se entere que está entrando insulina por el intestino.
  • Y para mí la más importante: cómo vamos a conseguir dosificar la insulina de un modo preciso y sobre todo rápido.

En resumen, tenemos muchas dudas de que algún día veamos insulina en pastillas para pacientes con diabetes tipo 1. Quizás alguna formulación en pastillas para insulinas basales en diabetes tipo 2 podrían ser imaginables si solventamos todos las posibles dificultades...

Logran curar la diabetes en ratones con un 'páncreas inyectable' creado en el laboratorio

Miércoles, 13 Junio, 2018
Fuente: El confidencial.com

Seguimos intentando arrojar luz sobre las noticias acerca de la investigación en diabetes tipo 1 que aparecen en los medios de comunicación. La semana pasada podíamos leer en El Confidencial un noticia con este titular “Logran curar la diabetes en ratones con un 'páncreas inyectable' creado en el laboratorio”.

Como suele ocurrir, la intención de captar el interés del lector, podría estar detrás de que dicho titular no refleje fidedignamente el contenido de la noticia (especialmente bien redactada) ni el valor fundamental del trabajo científico en ella citado. Siendo muy concisos, diríamos que la aportación principal del estudio es la mejora en el sistema de generación de tejidos in vitro. Los autores nos explican como cultivando células en el laboratorio (como las beta pancreáticas) añadiendo otras denominadas “endoteliales” (encargadas de construir las paredes de los vasos sanguíneos) mejora la funcionalidad de estas células cuando se injertan en ratón de laboratorio que padece diabetes. Esto tiene mucho interés porque como sabéis el trasplante de islotes lleva tiempo encima de la mesa como virtual estrategia para mejorar la calidad de vida de personas con diabetes. A día de hoy podríamos resumir sus limitaciones aún no solventadas en:

  1. Incapacidad para generar una célula beta absolutamente idéntica a la “natural” a partir de células madre o dificultad para obtener islotes suficientes si se opta por trasplantarlos tras obtenerlos de otra persona (donante).
  2. Cómo evitar que se repita el ataque autoinmune si lo que trasplantamos son células beta procedentes de nuestras propias células madre (tendrían exactamente nuestra misma carga genética) o prevenir el rechazo sin generar problemas mayores si trasplantamos islotes de otra persona.
  3. Independientemente del origen de las células, mejorar la vascularización del injerto para garantizar su supervivencia a largo plazo.

Volviendo al estudio es obvio que está especialmente enfocado en ayudarnos en el punto 3 pero no aporta ninguna solución sobre los dos anteriores. En este sentido nos parece inadecuado hablar de una potencial “cura” como refleja el titular ya que aunque, en el mejor de los casos, demostrara las mismas propiedades en estudios clínicos tendrían que ser combinado con otros abordajes para poder hablar de un verdadero tratamiento para la diabetes tipo 1. Es más, si alguien tiene curiosidad en leer el artículo científico verá como los animales que “curan” que el injerto no padecen realmente diabetes tipo 1 sino que le han provocado artificialmente la diabetes destruyendo selectivamente las células beta con una toxina. Con este modelo es imposible aventurar cómo se comportaría un sistema inmune que ha provocado previamente una diabetes tipo 1 sobre células beta implantadas, independientemente de lo bien vascularizadas que estén.

Un paso más en nuestro conocimiento, pero ni mucho menos una “cura” para la diabetes.

El Instituto Biocruces coordina la red española que busca la primera vacuna para la diabetes

Jueves, 24 Mayo, 2018
Noticia vacuna de la diabetes

Para comenzar nos gustaría hacer un breve comentario de esta noticia publicada El Correo (edición Álava) el pasado 18 de mayo: El Instituto Biocruces coordina la red española que busca la primera vacuna para la diabetes.

https://twitter.com/biocrucesHRI/status/997444972365393920

Análisis de la noticia

Si analizamos el titular tenemos algunos aspectos positivos: “red” y “busca”. Y algún otro que no lo es tanto: “vacuna” y “diabetes”. Sí, nos gusta que se explicite que la investigación biomédica hoy en día se realiza fundamentalmente en red. Los detalles técnicos y los conocimientos necesarios para profundizar en cualquier aspecto de la medicina obliga de manera casi inexcusable a que los avances científicos sean el resultado de la colaboración entre diferentes grupos de investigación. Por otra parte nos gusta que el periodista haya huído de sensacionalismos y nos indique que este proyecto busca un tratamiento y no que “lo tiene”, “pronto llegará”, “en breve dispondremos”, … como desgraciadamente oímos con demasiada frecuencia en otras noticias sobre avances en el tratamiento de la diabetes tipo 1. Como no todo puede ser positivo, no nos gusta el uso del término vacuna ya que, aunque en su acepción más genérica podría usarse en patologías no infecciosas (como la diabetes tipo 1) suele hacer referencia a un tratamiento preventivo y en este caso la misma noticia nos detalla que el tratamiento se está probando tras el diagnóstico de la enfermedad y no antes del mismo. En su defensa decir que la propia empresa promotora utiliza el término “vacuna”

Para finalizar no nos gusta el término genérico “diabetes”, ya que este engloba a varias enfermedades a la vez: diabetes tipo 2, tipo 1 y otras formas menos frecuentes de diabetes. Nos gustaría siempre leer diabetes al lado de su apellido correspondiente para evitar malas interpretaciones.

Si vamos puramente al contenido de la noticia, hace referencia a un ensayo clínico multinacional (DIAGNODE-2) en el que participan varios hospitales españoles, coordinados desde el Instituto Biocruces de la mano del Dr. Luis Castaño. El tratamiento consiste en la inyección en un ganglio linfático de un compuesto que contiene un fragmento de un componente de las células beta (GAD) que junto con la administración de vitamina D debería ayudar a modular el ataque del sistema inmune contras dichas células beta. Para ello se probará en un estudio en fase IIb (en otro momento os contaremos cuales son las fases de los ensayos clínicos) el fármaco comparado con placebo en 80 pacientes de entre 12 y 25 años, es decir, 40 recibirán el fármaco y otros 40 placebo (también con suplementos de vitamina D). El objetivo inicial no es tan ambicioso como curar la enfermedad sino modificar su evolución, por lo que medirán cuánta insulina sigue secretando el páncreas al acabar los 15 meses de tratamiento mediante una prueba denominada secreción de péptido C durante un test de comida mixta. Ya sabemos que es difícil recordar esta frase tan larga pero intentadlo porque la veréis repetida en la mayoría de los ensayos clínicos en diabetes tipo 1. Más adelante os daremos detalles también de en qué consiste.

Todos los ensayos clínicos deben publicar los detalles completos de su desarrollo. Si queréis consultar los de este estudio https://clinicaltrials.gov/ct2/show/NCT03345004

Comentaros que este estudio es un intento de mejorar los resultados no satisfactorios que mostró este mismo tratamiento cuando se administró por vía intravenosa. Fijaros que la publicación de los resultados previos data de 2012, para que tengáis una idea del tiempo que tarda el desarrollo de cualquier fármaco https://www.nejm.org/doi/full/10.1056/NEJMoa1107096

Por nuestra parte, nada más que desearle toda la suerte a los investigadores/as del estudio y agradecer a los pacientes y familiares de los mismos que se ofrecen voluntariamente a participar con el objetivo de seguir avanzado en la búsqueda de mejoras en el tratamiento de la diabetes.